ENERGÍA EÓLICA
La energía eólica es la energía que se obtiene a partir
del viento, es decir, es el aprovechamiento de
la energía cinética de
las masas de aire. El término «eólico» proviene del latín aeolicus, o
‘perteneciente o relativo a Eolo’, dios de los vientos
en la mitología griega.
En la actualidad, la energía eólica se utiliza
principalmente para producir electricidad, lo que se consigue mediante aerogeneradores conectados a las
grandes redes de distribución de energía eléctrica,
entre otras. Los parques eólicos construidos
en tierra representan una fuente de energía cada vez más barata y competitiva.
Es incluso más barata en muchas regiones que otras fuentes de energía
convencionales. Además, se puede proporcionar electricidad en regiones aisladas
que no tienen acceso a la red eléctrica mediante instalaciones eólicas de
reducido tamaño, o también con energía solar
fotovoltaica. Las compañías eléctricas distribuidoras adquieren cada
vez en mayor medida el excedente de electricidad producido por pequeñas
instalaciones eólicas domésticas. El auge de la energía eólica ha provocado
también la planificación y construcción de parques eólicos marinos
relativamente cerca de las costas. La energía del viento es más estable y
fuerte en el mar que en tierra, y los parques marinos tienen un impacto visual
menor, aunque los costes de construcción y mantenimiento son considerablemente
mayores.
La energía eólica es un recurso abundante, renovable y
limpio que ayuda a disminuir las emisiones de gases de
efecto invernadero al reemplazar fuentes de energía a base
de combustibles
fósiles. El impacto ambiental de este tipo de energía es, además,
generalmente, menos problemático que el de otras fuentes de energía.
La energía del viento es bastante estable y predecible a escala anual,
aunque presenta variaciones significativas a escalas de tiempo menores. Al
incrementarse la proporción de energía eólica producida en una determinada
región o país, se hace imprescindible establecer una serie de mejoras en la red
eléctrica local. Diversas técnicas de control energético, como una mayor
capacidad de almacenamiento
de energía, una distribución geográfica amplia de los aerogeneradores,
la disponibilidad de fuentes de energía de respaldo, la posibilidad de exportar
o importar energía a regiones vecinas o la reducción de la demanda cuando la
producción eólica es menor, pueden ayudar a mitigar en gran medida estos
problemas. Además, son de extrema importancia las previsiones de
producción eólica que permiten a los gestores de la red
eléctrica estar preparados y anticiparse frente a las previsibles variaciones
en la producción eólica que puedan tener lugar a corto plazo.
La energía del viento está relacionada con el movimiento de las
masas de aire que se desplazan desde zonas de alta presión atmosférica hacia
zonas adyacentes de menor presión, con velocidades proporcionales al gradiente
de presión y así poder generar energía.
Los vientos se generan a causa del calentamiento no uniforme de la
superficie terrestre debido a la radiación solar;
entre el 1 y el 2 % de la energía proveniente del Sol se convierte en viento. Durante el día, los
continentes transfieren una mayor cantidad de energía solar al aire que las
masas de agua, haciendo que este se caliente y se expanda, por lo que se vuelve
menos denso y se eleva. El aire más frío y
pesado que proviene de los mares, océanos y grandes lagos se pone en movimiento
para ocupar el lugar dejado por el aire caliente.
Para poder aprovechar la energía eólica es importante conocer las
variaciones diurnas, nocturnas y estacionales de los vientos, la variación de
la velocidad del viento con la altura sobre el suelo, la entidad de las ráfagas
en espacios de tiempo breves, y los valores máximos ocurridos en series
históricas de datos con una duración mínima de 20 años. Para poder utilizar la
energía del viento, es necesario que este alcance una velocidad mínima que
depende del aerogenerador que
se vaya a utilizar pero que suele empezar entre los 3 m/s (10 km/h) y
los 4 m/s (14,4 km/h), velocidad llamada "cut-in speed", y
que no supere los 25 m/s (90 km/h), velocidad llamada cut-out
speed.
La energía eólica es la energía que se obtiene del viento o, dicho de otro
modo, es el aprovechamiento de la energía cinética de las masas de aire que
puede convertirse en energía mecánica y a partir de ella en electricidad u
otras formas útiles de energía en cotidianas actividades humanas.
ENERGÍA EÓLICA EN GUATEMALA
La energía del viento es una de las fuentes renovables de mayor
importancia y crecimiento para
generar energía eléctrica, pero en realidad no es una tecnología nueva. En
alguna oportunidad hemos oído hablar de la historia de Don Quijote peleando
contra los molinos de viento que eran utilizados para moler cereales, frutos y
semillas, o hemos visto las postales de los Países Bajos con sus jardines de
tulipanes y las torres que albergan los molinos.
Lo que es relativamente nuevo es su aplicación en la industria eléctrica, que
empezó con la invención del generador eléctrico, en 1830. Los primeros intentos
de utilizar el viento para producir electricidad se dieron en Inglaterra y
Estados Unidos alrededor de 1987-88. Las plantas eólicas modernas tuvieron su
principal desarrollo en Dinamarca, con la invención de la turbina de viento de
eje horizontal, la cual fue construida y empezó a operar en 1987. El principio
básico para producir electricidad es el uso de la energía cinética que crea el
aire en movimiento. La energía cinética es transformada en energía eléctrica,
primero por el golpe en las hélices de la turbina, lo que ocasiona que esta
comience a dar vueltas. La turbina a su vez está conectada a un generador que
produce electricidad, que luego se conecta al sistema eléctrico para su
transporte y distribución. La energía eólica es una de las tecnologías renovables
de mayor crecimiento en el mundo. Esto se debe principalmente a que los costos
de instalación se han reducido significativamente en las últimas dos décadas,
de acuerdo con la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA). Son
muchos los lugares en el mundo con fuertes vientos, pero algunas veces estos
lugares están alejados de la demanda. De hecho, las mejores ubicaciones para
las turbinas eólicas están mar adentro, aunque también las hay en tierra. En
Guatemala existen dos regiones con vientos capaces de producir energía eólica:
la región de los departamentos de Escuintla y Guatemala, alrededor del volcán
de Pacaya, y la parte oriental del departamento de Jutiapa, en la frontera con
El Salvador, por lo que no es casualidad que sea aquí donde se encuentren
instaladas las plantas eólicas. La primera planta fue “Eólico San Antonio El
Sitio”, con una capacidad instalada de 52.8 MW, ubicada en Villa Canales,
departamento de Guatemala, que inició operaciones en abril de 2015. La
siguiente es “Viento Blanco”, ubicada en el municipio de San Vicente,
Escuintla, alrededor del volcán de Pacaya, con una capacidad instalada de 23.1
MW, y se encuentra operando desde diciembre de 2015. La más reciente es la
planta “Las Cumbres”, la cual tiene una capacidad de 31.5 MW, y está ubicada en
el municipio de Agua Blanca, Jutiapa. La capacidad instalada total en su
conjunto es de 106.5 MW, con una producción de energía en el año 2019 de 330
GWh, representando un 2.47 % del total de la generación en ese año. La energía
eólica en Guatemala es un logro de la política de la diversificación de la
matriz energética. La construcción e instalación de estas plantas se hizo
posible por haber sido adjudicados con contratos dentro de las licitaciones de
compra de energía a largo plazo para los usuarios finales, realizadas por las
distribuidoras y la Comisión Nacional de Energía Eléctrica.
EL VIENTO EN GUATEMALA
Guatemala se encuentra afectada por el patrón de los vientos alisios, los
cuales se desplazan con una componente del Norte (puede ser NNE, NE, NNO)
durante los meses de octubre a febrero, debido a un sistema de alta presión que
se ubica por esta época en la parte central de los Estados Unidos de
norteamericana y su prolongación a través del Golfo de México y la Península de
Yucatán (en la República Mexicana). Estas corrientes de aire ingresan desde el
territorio del Golfo de México por el departamento de Izabal y se encañonan
entre las Sierras del Merendón y Las Minas, de esta forma estos vientos se
aceleran y logran velocidades un poco más altas en el oriente del país, luego
pasan a la zona central y se dirigen a la parte noroeste del país disminuyendo
considerablemente su velocidad, cubriendo el área que está comprendida entre la
Sierra de los Cuchumatanes y el Pie del Monte de la Costa Sur.
Durante los meses de marzo a junio, el viento mantiene una componente Sur
por la presencia de sistemas de baja presión, ubicados a lo largo del Océano
Pacífico que son responsables de gobernar la circulación o flujo del viento.
Cuando estos sistemas de presión son los suficientemente grandes, hacen que el
viento logre rebasar los macizos montañosos del Pie de Monte y de la Sierra de
los Cuchumatanes, llegando hasta los departamentos de Alta Verapaz,
Huehuetenango y El Quiché.
En los restantes meses de julio a
septiembre, el viento conserva una componente Norte, debido a la presencia del
anticiclón semipermanente del Atlántico que mantiene un flujo a través del
departamento de Izabal, excepto en situaciones donde aparecen los huracanes o
tormentas tropicales que hacen que el flujo cambie completamente, pero ello, de
forma transitoria.
La Dirección General de Energía, a través del proyecto de medición eólica
en Guatemala cuenta con información que puede ser usada para el desarrollo de
proyectos de generación eléctrica, bombeo de agua, entre otros. Por otro lado,
entidades privadas han participado en la medición de este recurso, con el
objeto de identificar el potencial eólico para el desarrollo de proyectos con
fines energéticos. Los sitios en los que se ha medido se encuentran localizados
en Jutiapa (Comapa y El Progreso); Guatemala (Villa Canales y en Amatitlán);
Escuintla (San Vicente Pacaya), y Sacatepéquez (Alotenango).
Finalmente, el desarrollo de proyectos de generación eléctrica a partir
del recurso eólico en Guatemala, es un complemento a la producción proveniente
de las centrales hidroeléctricas, ya que en la época de verano, cuando estas
centrales presentan sus niveles más bajos de producción, la eólica tiene sus
niveles más altos. Es común que el aumento de la velocidad de los vientos
coincida con una disminución de las precipitaciones.
Fuentes de información.
https://es.wikipedia.org/wiki/Energ%C3%ADa_e%C3%B3lica
https://www.mem.gob.gt/wp-content/uploads/2015/06/Energ%C3%ADa-E%C3%B3lica-en-Guatemala.pdf
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